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Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.
Servid a Jehová con alegría;
 Venid ante su presencia con regocijo.
Salmos 100:1-2

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Sección dedicada a la memoria de Rev. Rodolfo Loyola.

Enemigos del Matrimonio (Cap 10 de 18).

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La incorrecta educación de los hijos

Tomado de 20 Enemigos Del Matrimonio -Copyright © 1989 por Rodolfo Loyola-

Los hijos no se pueden educar por recetas. Las normas fijas tienen un valor muy relativo cuando se trata de seres vivos. Hay buenos libros escritos por profesionales de la enseñanza infantil: psicólogos, etc. En este reducido espacio me referiré específicamente a los efectos negativos que tiene para el matrimonio la incorrecta educación de los hijos.

Dejando a un lado los patrones más o menos heredados de la educación que cada cónyuge ha recibido, creo de interés subrayar que como cristianos debemos velar y orar por la educación de nuestros hijos basándonos en unos valores que superan las normas sociales de conducta. Nos preguntamos una y otra vez: "¿A qué edad debe comenzar la corrección del niño como parte de su enseñanza?" ¿Quién debe corregir a los niños, el padre, la madre, o los dos a un tiempo?"

En cuanto al tiempo de comenzar a corregirlos, estoy de acuerdo que desde antes de estar en el vientre de la madre. Muchos sicólogos están de acuerdo en que la educación y comportamiento de la madre va a influir en la formación del niño. Así que si la madre está sicológicamente preparada antes del embarazo, esto ayudara a la buena formación del niño.

Cuando el niño es pequeño, es tan inocente y gracioso todo lo que hace, que puede embelesar a los padres para que éstos no se den cuenta que las malcriadeces que se permiten ahora, saldrán después como hábitos y costumbres dañinas.

Quien deja de hacer a tiempo con sus hijos lo que debe hacer como padre, al quererlo arreglar más tarde, pues más grave será el dolor.

En Exodo 4:24-26: "Y aconteció en el camino, que en una posada Jehová le salió al encuentro y quiso matarlo. Entonces Séfora (su mujer) tomó un pedernal afilado y cortó el prepucio de su hijo, y lo echó a sus pies diciendo: A la verdad tú me eres un esposo de sangre. Así le dejó ir, y ella dijo: Esposo de sangre a causa de la circuncisión".

Quien deja de hacer a tiempo con sus hijos lo que debe hacer como padre, al quererlo arreglar más tarde, pues más grave será el dolor.

La circuncisión solía y debía hacerse al octavo día de nacido. Se ha comprobado que es el tiempo ideal. Los judíos aún lo hacen, y así está mandado. No sabemos qué ocurrió, pero todo parece indicar que se había pasado el tiempo de circuncidar al niño, y es obvio que la culpa fue de Moisés. En otras palabras: él tenía por delante un liderazgo importante y tenía que comenzar poniendo en orden su casa. Así que su mujer tomó la decisión de circuncidar al niño con una piedra afilada, y sangró como para que Séfora acusara a Moisés de ser un esposo de sangre.

Decía un amigo, escritor y maestro:

"Donde casi todos los hombres inteligentes no lo son, es con la enseñanza de sus hijos". Existe el bien conocido error de creer que amamos más a nuestros hijos por las cosas que les damos, cuando en la realidad es que en una educación inteligente y equilibrada, tanto valor o más puede tener lo que no se les permite que lo que se les

La generación de hijos más ingratos que conoce la historia es la que comienza en los años del desarrollo industrial. Cuando los padres comenzaron a evitar que sus hijos pasasen dificultades como habían pasado ellos, y comenzó a surgir una juventud que lo tenía todo y acabó por volverse contra sus propios padres; y hasta el día de hoy, existe como estilo de vida entre los jóvenes culpar a los padres de todo lo que les ocurre; y muchas veces es verdad, pero no en el sentido que los jóvenes denuncian a sus incondicionales proveedores: papá y mamá.

La generación de hijos más ingratos que conoce la historia es la que comienza en los años del desarrollo industrial. Cuando los padres comenzaron a evitar que sus hijos pasasen dificultades como habían pasado ellos, y comenzó a surgir una juventud que lo tenía todo y acabó por volverse contra sus propios padres.

¿Quién debe hacerlo? Pues en algunos casos lo hace la madre y en otros, el padre. Dependiendo mucho del tiempo que cada uno pueda pasar con los hijos. El padre, como figura más fuerte, como el proveedor para el hogar, tiene oportunidades de corregir a los niños con ciertas ventajas. La madre pasa casi siempre más tiempo con ellos y su amor, su sabiduría y su paciencia, pueden influir muy positivamente sobre el niño.

Ahora bien, si el padre y la madre no se ponen de acuerdo en la corrección del niño, esto puede ser en extremo perjudicial. Un ejemplo de este perjuicio es que cuando uno de los dos corrija al niño, el otro salga en defensa del hijo y peor aún, ofendiendo o levantando la voz con ira, o enfadado en presencia de la criatura; y no olvidemos que los niños aprenden más de lo que ven hacer a sus padres, que de todos los sermones y amenazas que escuchen de éstos.

Si el padre y la madre no se ponen de acuerdo en la corrección del niño, esto puede ser en extremo perjudicial.

En cuanto a si se debe o no usar la corrección con castigo físico, debemos decir que unos niños lo necesitan, pero otros no. Algunos niños sólo se convencen cuando se les castiga, si se les pega sin ira, con cuidado de que no parezca un abuso; y explicando al niño la causa de este castigo, puede ser mejor que dejarles sin ninguna corrección.

El libro de Proverbios tiene algunos consejos que cada uno debe mirar y aplicar conforme a su situación:

"Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se apresure tu alma para destruirle" Proverbios 19:18.

"Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él" Proverbios 22:6.

"Corrige a tu hijo y te dará descanso, y dará alegría a tu alma" Proverbios 29:17.

Y el apóstol Pablo advierte: "Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor".

Cada grito es un ruido que mengua el respeto y, por tanto, va destruyendo el amor.

Se dice que quien más grita menos razón tiene, así como el que más jura es el que más miente.

Los gritos son una interferencia de la comunicación. Muchos animales, inclusive, no los soportan.

La necesidad de los niños de los abuelos, silos hay; hablarles de ellos. El ser humano necesita conocer sus raíces. Si hay abuelos cerca, ellos por lo general tienen más tiempo y llegan a comprender casi mejor a los niños que los padres jóvenes.

Recomiendo leer detenidamente en familia, como final de este punto, Deuteronomio 6:5-9.

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