El yogur puede ser clasificado como un alimento funcional, pues ocupa un
lugar intermedio entre una comida común y un remedio probado. Este producto
está compuesto por microorganismos conocidos como probióticos, que son
bacterias benéficas presentes en el cuerpo humano a lo largo del tubo
digestivo, mismas que estimulan el buen funcionamiento de la flora
intestinal.
Al ingerir estos microorganismos vivos son reguladas naturalmente las
actividades metabólicas, nutricionales y de defensa del organismo. Al
consumir periódicamente yogur no sólo se consume una importante dosis de
calcio, proteína y vitamina, sino también se ejerce una actividad biológica
específica en el tubo digestivo, previniendo y controlando una serie de
enfermedades.
Además, el consumo de yogur también da buenos resultados en la
disminución del colesterol. Pacientes que consumieron yogur elaborado a
partir de leche descremada redujeron sus niveles circulantes de colesterol.
Sin embargo, el efecto desaparece cuando se suspende la ingestión.
Uno de los aportes más llamativos de la ingestión periódica de yogur es
su efecto preventivo en el desarrollo de cáncer de colon. Aunque las
investigaciones son recientes, los especialistas confirman las propiedades
del yogur en la reducción de la posibilidad de contraer este tipo de tumor.
Lic. Patricia Rivera
Fuente: Dietas a la medida