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Fuente: LaFamilia.info --
Un hogar no es solo una casa con
detalles materiales agradables a la vista. Para que un recinto se convierta
en ese lugar amable y caluroso que llamamos hogar, hacen falta no solo
detalles materiales, sino de amor y comportamiento.
La buena educación y la cortesía
son dos requerimientos básicos para hacer del sitio donde vivimos, un sitio
acogedor y no un mero cobijo, por muy lujoso que sea. Muchas personas,
después de una dura jornada de estudio o trabajo, sienten que al llegar a su
casa prolongarán la tensión y el estrés que vivieron durante el día. Ello
sucede porque su casa no es un hogar donde encuentran la serenidad y el amor
que brindan las personas con que viven.
Son muchos los pequeños detalles
que se deben cuidar para que el sitio donde vivimos se convierta en hogar.
He aquí algunos de ellos.
Detalles de comportamiento:
Las palabras amables y actitudes
serenas
Las atenciones, la sonrisa y los
agasajos entre los miembros de la familia.
La admiración y aprecio por las
cosas de nuestros hijos, padres o hermanos.
Costumbres como saludarse y
despedirse con un beso, orar en familia, celebrar fechas importantes.
El rechazo a la crítica
destructiva.
Saber calcular los gastos, de
modo que se viva cómodamente sin derroches y supliendo las necesidades
básicas.
El orden:
Disponer de un sitio para cada
cosa y dejar cada cosa en su sitio.
Evitar que la televisión y el
computador se apoderen del ambiente y más bien crear momentos de
esparcimiento entre toda la familia.
Detalles materiales:
Mantener la casa limpia, ya que
la suciedad resta la armonía (camas siempre tendidas).
Decorar el lugar con matas y
flores. Ello da al hogar calidez y colorido.
No dejar que el lugar se
deteriore.
Periódicamente hacer
mantenimiento de pintura, tapetes, pisos, etc.
Prestar atención a la
decoración.
El buen gusto no es sinónimo de
lo costoso. Es importante que nuestro hogar sea agradable a la vista.
Cocinar de vez en cuando comida
que se salga de la rutina.
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