1. Huevo: Definición y Características
Generales
El huevo es un alimento conformado por
tres partes principales: cáscara, clara, y yema.
La cáscara: Constituye entre el 9 y el
12 % del peso total del huevo. Posee un gran porcentaje de Carbonato de Calcio
(94 %) como componente estructural, con pequeñas cantidades de Carbonato de
Magnesio, Fosfato de Calcio y demás materiales orgánicos incluyendo proteínas.
Si bien el Calcio está presente en gran cantidad, es poco biodisponible. Pese a
ello, en ciertas regiones muy pobres y con escasez de lácteos (además de otros
alimentos), la cáscara se suele lavar y triturar hasta lograr un polvillo
blanco que se incorpora a preparaciones tales como purés, papillas, polenta,
etc.
Es la primera barrera de defensa que
posee el huevo. Está revestida con una película protectora natural que impide
que los microorganismos penetren. La cáscara es porosa (7.000 a 17.000 poros),
no es impermeable y por lo tanto esta película actúa como un verdadero
"revestimiento".
No es conveniente lavar el huevo ya que
este "revestimiento" se lava con el agua y por lo tanto el huevo pierde parte
de la protección. Tampoco es conveniente colocarlos y quitarlos de la heladera
en forma permanente ya que "se transpira" y se lava esta película. Esta
película protectora se va perdiendo con el paso del tiempo (a la vez que el
huevo va perdiendo frescura).
En algunos países la industria lava los
huevos y luego les coloca una película protectora. En otros se recomienda
colocarlos en forma permanente en la heladera ya que al haber sido lavados
carecen de la película natural.
El color de la cáscara depende de la
raza de la gallina (blancos o marrones) y no influye en el valor nutritivo del
alimento, ni en el sabor, ni en el grosor de la cáscara, ni en las
características culinarias, ni en la calidad del huevo.
El grosor de la cáscara está
influenciado por la dieta de la gallina y otros factores (como por ej. si es
expulsado del útero del ave antes de su formación total, en cuyo caso resultará
una cáscara fina y quebradiza). La cantidad de Calcio, Fósforo, Manganeso, y
Vit.D contenidos en la alimentación del ave es muy importante a fin de obtener
una cáscara resistente.
La cámara de aire: existen dos
membranas inmediatamente pegadas a la cáscara, que protegen la clara y
complementa como protectora ante los microrganismos. Con el paso del tiempo, y
muchas veces con la cocción, estas membranas se separan y dejan un espacio
llamado cámara de aire. A medida que el huevo envejece (pierde frescura) el
espacio se hace más grande.
La clara: está formada principalmente
por agua y proteínas. Las proteínas son cadenas de aminoácidos que en el caso
del huevo, son los 8 esenciales (imprescindibles) para el organismo humano.
También contiene vitaminas y minerales (ej: Niacina, Riboflavina, Magnesio y
Potasio, entre otros), y a la vez, una serie de enzimas que actúan como
barreras contra microorganismos. El ph de la clara es de 7,6 a 8,5 (huevos más
frescos). Con el paso del tiempo, el huevo envejece y se va alcalinizando
pudiendo llegar a un ph de 9,7.
Las chalazas son dos formaciones
similares a cordones de un color transparente-blanquecino cuya función
principal es la de fijar la yema al centro del huevo. Cuanto más prominente es
la chalaza, más fresco es el huevo (muchas veces las personas desconocen esta
función de las estructuras fijadoras y creen que son partes de la clara que no
se pueden utilizar, o incluso que el huevo está en mal estado, cuando en
realidad, es todo lo contrario). No perjudica la cocción y no necesita ser
removida (salvo casos especiales).
La yema: Es la porción amarilla del
huevo; está formada por lípidos y proteínas, y es la mayor fuente de vit. min.
del huevo. Recubierta por la membrana vitelina que la separa de la clara y la
protege de una posible rotura.
La yema contiene al disco germinal (una
suave depresión muchas veces imperceptible). Si el huevo llegara a ser
fertilizado, este es el sitio a través del cual se fertiliza. Pero recordar que
los huevos fertilizados no se utilizan para consumo humano.
2. Perfil Nutricional del Huevo
Al hablar de dieta equilibrada se
entiende aquella que contiene todos los alimentos que nos brinda la naturaleza
en proporciones y cantidades adecuadas, cubriendo todos los macro y
micronutrientes: Hidratos de Carbono, Proteínas, Lípidos o grasas, Vitaminas y
Minerales.
El huevo forma parte de esta dieta ya
que sólo aporta 70 calorías (igual que una fruta), además de proveer de la
mejor proteína encontrada entre todos los alimentos (el mejor perfil
aminoacídico), y una gran variedad de vitaminas y minerales. Es un alimento
natural y "envasado en origen".
La clara aporta 17 calorías (1 clara de
huevo grande), el mejor perfil proteico y numerosas vitaminas y minerales.
La yema, si bien posee grasas, el
contenido total es de 4 a 4,5 g por unidad, de las cuales 1,5 g son grasa
saturada y el resto insaturada (predominando las monoinsaturadas, que son
beneficiosas para el organismo).
Y numerosísimas vitaminas y minerales:
A, E, D, Ácido Fólico, B12, B6, B2, B1, Hierro, Fósforo y Zinc. De hecho, toda
la Vit. A, E, y D que posee un huevo se encuentran en la yema. Las yemas de
huevo son uno de los pocos alimentos que naturalmente contienen vit. D (sin ser
aditivados, sino en forma natural). Posee Colina, una sustancia naturalmente
contenida en la yema (la clara presenta sólo trazas), que influiría en el
desarrollo de la memoria durante la etapa embrionaria. Y un componente dietario
esencial para el funcionamiento de todas las células.
La
yema aporta unas 59 calorías.
Más ventajas: el huevo contiene dos
carotenoides llamados Luteína y Zeaxantina (Xantófilas) que intervienen en la
salud visual (intervendrían en una significativa reducción del riesgo de
cataratas y de degeneración macular relacionada con la edad), y que podrían
prevenir la ceguera en los adultos mayores, lo cual debe considerarse como un
factor realmente importante.
Huevo y Colesterol
¿CUÁNTOS HUEVOS POR SEMANA?
En octubre de 2000 una noticia
sorprendió a muchos: la American Heart Association (AHA o Asociación Cardíaca
Americana) habló del consumo de 1 huevo por día en sus guías dietarias, pautas
alimentarias aconsejadas por esta entidad para mantener un estilo de vida
saludable. De las antiguas recomendaciones de "No más de 3 huevos por semana",
hoy en día los profesionales actualizados aclaran que si usted es una persona
sana puede perfectamente consumir "Un huevo por día" en el contexto de una
dieta equilibrada y un programa de actividad física.
¿POR QUÉ FUE "EL MALO DE LA PELÍCULA"?
Durante años, se creyó que el consumo
de huevo estaba asociado a un estilo de vida poco saludable ya que el gran mito
de "el huevo es malo porque aumenta el colesterol" estaba ampliamente
difundido. Es así que una creencia popular era tomada incluso por los
profesionales de la salud y se limitaba y hasta prohibía el consumo de tan
valioso alimento.
¿QUÉ HAY DE CIERTO EN RELACIÓN AL
COLESTEROL?
Si bien un huevo posee una alta
densidad de colesterol, el colesterol dietario no afecta en gran medida al
colesterol sanguíneo en personas sanas, dado que no es el principal responsable
del aumento, más aún, el huevo posee la ventaja de tener un mayor % de ácidos
grasos poli y monoinsaturados, por ende más cantidad de grasas insaturadas que
saturadas (que en realidad son uno de los factores principales de aumento de
colesterol en sangre y que los huevos tienen en escasa cantidad).
Todavía, gran parte de la población
desconoce este aspecto del huevo, que mundialmente ya ha sido reconocido.
¿HAY QUE TIRAR LA YEMA DEL HUEVO?
Algunas personas confunden el contenido
en colesterol con el contenido en grasa, estableciendo que "la yema tiene mucha
grasa y no hay que consumirla". Como se ve claramente en los análisis
realizados sobre la yema de huevo, el contenido en grasas es de 4 a 4,5 g por
unidad, y como se citó anteriormente la mayoría son insaturadas. No se tiene en
cuenta que al eliminar la yema también se eliminan gran cantidad de vitaminas y
minerales contenida en ésta. En edades críticas como son la niñez y la
adolescencia, "tirar la yema" significa desperdiciar la mayoría de los
micronutrientes que puede aportar el huevo.
Los estudios continúan mostrando que la
grasa saturada es muchísimo más importante en la determinación de los niveles
de colesterol sanguíneo que la ingesta de colesterol dietario, puesto que el
cuerpo sólo absorbe una parte del colesterol que consumimos con los alimentos.
Los resultados son determinantes: No hay evidencia de mayor colesterol en
sangre (en cantidades significativas) en gente adulta sana por mayor consumo de
huevo.
¿CÓMO SABEMOS QUE TODO ESTO ES CIERTO?
Países como Japón, España y Francia
(tres de los mayores consumidores de huevos) tienen los menores índices de
mortalidad cardiovascular entre todos los países industrializados del mundo.
El último gran estudio que se publicó
tiene fecha del 21/04/99, en la prestigiosa revista médica JAMA (Journal of the
American Medical Association) donde se explica que: "La reducción del consumo
de huevo ha sido ampliamente recomendada para disminuir los niveles de
colesterol sanguíneo y prevenir la enfermedad cardíaco- vascular pero con este
estudio realizado en 117.000 hombres y mujeres llevado a cabo por más de 10
años, no se hallaron evidencias significativas de una asociación total entre el
consumo de huevo y el riesgo de enfermedad cardíaco-vascular o accidente
cerebro-vascular ni en hombres ni en mujeres" (JAMA, 1999; 281: 1387-1394).
Este artículo científico se suma a
otros trabajo de diversas partes del mundo que concluyen que el huevo no es el
culpable directo del aumento del colesterol sanguíneo, ya que intervienen una
serie de factores entre los que se encuentran la capacidad de respuesta al
consumo, el tipo de vida que lleva la persona (es sedentaria y, bebe demasiado
alcohol, fuma, etc), si realiza controles médicos periódicos, y cómo es su
dieta total.
La dieta no puede basarse en la
restricción del huevo si la persona es sana, y aún si fuera
hipercolesterolémica ésta no debe ser la única directiva a tomar sino que se
deben dar recomendaciones de una dieta equilibrada, con mayor aporte de frutas
y hortalizas, más fibra, menos grasas saturadas y menos azúcares concentrados.
Realizar ejercicio físico (el que la persona pueda y recomendado por el médico)
y desterrar malos hábitos son elementos imprescindibles para acompañar toda
dieta.
¿TODOS SOMOS IGUALES?
Es importante comprender que cada
persona tiene una respuesta individual en donde intervienen numerosos factores
a la hora de responder con un aumento o no de colesterol, y no es el huevo el
responsable de todos los mecanismos individuales que se llevan a cabo para
desarrollar una patología. Cabe estudiar, entonces, todos los hábitos y
costumbres de las personas, y no culpar a un solo alimento de producir un daño
al organismo.
3) Aspectos Higiénicos-Sanitarios
HUEVO
Y SALMONELLA
El huevo es un alimento con un
excelente valor nutricional, como hemos mencionado anteriormente. Así como es
rico en nutrientes para el ser humano, lo es también para los microorganismos,
ya que éstos (más aún las bacterias) eligen medios apropiados para
desarrollarse y el huevo puede ser uno de ellos.
La salmonella enteritidis (es un tipo
de salmonella entre las aproximadamente 2000 que existen) es una bacteria que
puede estar presente en numerosos alimentos y por el aire, en las manos y en la
materia fecal. De hecho, si colocáramos 100 alimentos sobre una mesa y la
salmonella estuviera presente en el aire o en las manos de quien se encuentra
preparando la comida, el primer alimento a donde va a ir es la huevo porque es
uno de los más ricos en nutrientes y con las condiciones óptimas de desarrollo
de esta bacteria.
¿Qué pasa con la salmonella que viene
dentro del huevo? Es cierto que en algunos lugares del mundo esta bacteria vive
en la cloaca de la gallina (el lugar por donde sale el huevo) y/o en losovarios
del ave. En el primer caso la salmonella puede infectar la cáscara pero no el
interior del huevo. En el segundo caso ese huevo ya viene con la salmonella
adentro. Pero en nuestro país, los productores de huevo tienen la obligación
(determinada por una ley del SENASA) de tener en sus granjas el control de un
veterinario, que es el responsable de la salud de las aves, el lugar donde se
crían, etc, y por ende el resultado es un huevo con muy baja probabilidad de
tener salmonella. Para ello, el consumidor se debe comprometer a adquirir
productos que estén envasados en forma adecuada (rotulado completo, que
incluya: el nombre del producto; la clasificación de calidad y el peso; la
identificación de origen: cuál es la granja que los provee; fecha de duración;
y el Nº de SENASA) y nunca comprar huevos envueltos en papel de diario pues se
desconoce la procedencia y si tienen un control veterinario, etc.
No adquirirlos rotos o con la cáscara
dañada ni sucia, y muchos menos comprar huevo partido y volcado en balde.
Existe un concepto errado sobre este tipo de huevo, que es un peligro constante
para la población, y el huevo líquido industrializado que es un producto
excelente para las industrias, pero este (a diferencia del primero que son
simplemente huevos que deberían haberse desechado) son huevos pasteurizados
envasados en sachets y que deben mantenerse refrigerados.
El color está principalmente
influenciado por la dieta de la gallina: si el ave consume alimentos con
colores más anaranjados (ej: maíz "Plata" que es de los más colorados, y de
alto consumo para aves en Argentina), entonces la yema resultará de un tono
amarillo/naranja, pero si consume alimentos de colores más blanquecinos, la
yema será menos naranja. Además, hay pigmentos naturales provenientes de flores
que también son alimento para estas aves. Los aditivos colorantes artificiales
no están permitidos.
Cuando el huevo es expuesto a una
sobrecocción (ej: un huevo duro durante más minutos de los necesarios), puede
aparecer una coloración verdosa en la superficie de la yema, es el resultado de
reacciones del azufre y del hierro contenidos naturalmente, y aunque la
apariencia puede desmejorar una presentación culinaria, esto no incide sobre su
valor nutritivo ni su sabor.
Los huevos "doble yema": generalmente
provienen de gallinas jóvenes que aún no han sincronizado completamente su
ciclo productivo (si son muy jóvenes pueden incluso tener huevos sin yema, lo
cual es menos común). A veces son producidos también por gallinas más viejas
que no llegan a producir huevos extra grandes. Y aún un tercer caso es el de
gallinas de cualquier edad pero influenciadas por factores genéticos
predisponentes a los huevos doble yema.