El pimiento proviene de Sudamérica y es pariente de la patata, la berenjena, el
tomate y el tabaco. Esta hortaliza fue conocida en Europa en la primera mitad
del siglo XVI, habiendo sido traída a España por Cristóbal Colón. Es una
especie con más de cincuenta variedades, que van desde el pequeño chile
picante, hasta el grande y dulce pimiento en forma de campana. Pueden ser de
color verde, rojo, amarillo, marfil y morado. Entre los picantes destacan los
chiles que, secos y molidos, dan lugar a la cayena o pimienta roja. En
Centroamérica son muy apreciados los pimientos de Tabasco, de sabor fuertemente
picante. En España destacan los pimientos de piquillo (ideales para rellenar),
los pequeños y verdes pimientos de Padrón (dulces o picantes) y las ñoras,
pimientos secos que se emplean en la elaboración de salsas como el romesco.
Calorías
El aporte calórico a la dieta es de 27 calorías por cada 100 gramos.
Vitaminas
Su contenido en vitaminas es muy alto, sobre todo en la C, que triplica al de
los cítricos. Tiene también un alto contenido en fibra vegetal, pigmentos y
sustancias minerales.
Propiedades
Por su riqueza en vitamina C, el pimiento es muy indicado en la fase de
convalecencia de diversas enfermedades, siendo útil en la prevención de
enfermedades infecciosas, sobre todo de origen vírico. La baja cantidad de
calorías que aporta a la dieta y su escaso contenido de hidratos de carbono lo
convierten en un alimento adecuado en la dieta de los obesos y los diabéticos.
Sea rojo o verde, resulta muy adecuado para aquellas personas que padezcan del
estómago o del intestino. Además los pimientos contienen capsacina, un
estimulante de la circulación que alimenta el ritmo cardíaco y estimula la
sudoración. Los pimientos dulces también facilitan la digestión y por esta
razón se suelen usar en las comidas pesadas como los currys y los picantes
platos mexicanos. Asimismo, el pimiento contiene aceites que se utilizan en la
elaboración de cremas de belleza y también en lociones para estimular el
crecimiento del cabello.
Consejos
Se pueden comer frescos y crujientes en ensaladas y en platos de queso, o
preparar con ellos delicadas salsas. Se usan también en las brochetas o como
ingrediente de los encurtidos y gelatinas. Su presencia es inevitable en platos
como el pisto, el chili con carne o la pizza.