Los
productos naturales son elementos sencillos y muy utilizados en
decoración y en todo tipo de manualidades. En esta ocasión son las
frutas secas las que nos van a servir de apoyo para ornamentar cualquier
jarrón, centro de mesa o botes de cocina, o para aromatizar armarios o
baños.
La
técnica de secado de la fruta es bien sencilla y es una actividad en la
que podemos involucrar a los más pequeños de la casa.
1.
Elegimos frutas como manzanas, naranjas, melocotones o pimientos, que
tengan cierta consistencia.
2.
Cortamos la fruta en rodajas finas de entre 5 y 8 milímetros, siempre sin
pelar y sin quitarle el corazón, aunque también podemos dejar la pieza
de fruta entera siguiendo los mismos pasos.
3.
Las rodajas las ponemos en un agua en el que hayamos echado varias
cucharadas de sal y dejaremos a remojo durante 10 minutos para impedir
así que pierdan el color al oxidarse.
4.
A los diez minutos sacamos las rodajas de la fruta para secarlas, siendo
aconsejable hacerlo con papel absorbente de cocina, eliminando así el
exceso de humedad.
5.
Durante tres días dejamos secar, pero siempre que hayamos utilizado dos
frutas diferentes éstas deben estar separadas para que no se pudran. Al
cabo de los tres días la fruta estará lista para decorar cualquier
objeto.
En
el caso en el que queramos utilizar las piezas de fruta como ambientador
en un armario, debemos coger la fruta después de seca y colocarla dentro
del espacio que queramos ambientar, donde se secará a la vez que despide
su olor. Sería conveniente cambiar las piezas cada mes puesto que con el
paso de los días van perdiendo su aroma.