Dedique tiempo para conocer el Internet: es por la seguridad y salud de sus
hijos.
Seleccione un Proveedor de Servicios de Internet (ISP) que ofrezca acceso
filtrado.
Sitúe la(s) computadora(s) que
tienen acceso al Internet en una zona común de la casa, no en una recámara o
despacho.
Pase tiempo en Internet con sus hijos, aún cuando usted apenas sea un
principiante interesado. Quizá se sorprenda de lo mucho que lo disfruta.
Anime a sus hijos a ver con sentido crítico lo que encuentren en el Internet, y
a preguntar si, por ejemplo, encuentran información que disienta de lo que han
aprendido y escuchado en la iglesia, el hogar o el colegio.
Ponga el énfasis en los sitios web y materiales buenos.
Enseñe a sus hijos a usar responsablemente el e-mail. Si se usa apropiadamente
es un área del Internet divertida y útil.
Anime a sus hijos a que le pregunten todo lo cuestionable o dudoso, y
agradézcales que le planteen sus problemas o inquietudes.
Advierta a sus hijos sobre nunca dar información personal (como el nombre, la
dirección, el número telefónico) a nadie en el Internet sin su autorización y
que nunca envíen sus fotografías.
Pida a sus hijos que no llenen cuestionarios del Internet sin su autorización.
Pida a sus hijos que jamás respondan a contactos sospechosos o sugestivos, ni a
nada que les resulte incómodo, y que si algo así sucediera lo platiquen con
usted.
No permita encuentros reales (o personales) con personas que hayan conocido en
el Internet, a menos que exista una buena razón para ello y que usted o alguien
de su confianza esté presente.
No tenga una reacción desproporcionada si sus hijos le muestran algo
inapropiado: podrían cohibirse y dejar de contarle las cosas.
No olvide cuán significativos pueden ser los diskettes escondidos. El uso de
material pornográfico o provocativo tiende a ser guardado en secreto.
Recuerde a sus hijos que estas reglas también se aplican siempre que usen una
computadora fuera del hogar, como en las librerías o en la escuela.
Y, por encima de todo, mucha comunicación. La mejor protección son las buenas
relaciones y una vida familiar cristiana en la que sus miembros platican y oran
juntos.