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La alimentación: Pieza clave de la salud.

Aplique los recursos dietéticos que mejoran su pelo, piel, ojos, uñas y dientes. Lo que usted come se refleja por fuera.

Según la doctora Marta Aranzadi, médica nutricionista directora del Centro de Nutrición Dieta Cathering, de Madrid, "para mejorar la belleza, en lugar de centrarse en el consumo de algunos alimentos en vez de otros, lo cual aumenta el riesgo de incurrir en desequilibrios dietéticos, conviene llevar una alimentación lo más variada posible, lo cual facilita el aporte correcto de todos los nutrientes que necesita el organismo".

Igual que las burbujas, los alimentos que tomamos siempre salen a la superficie. Por eso conviene saber qué se debe comer o no, para mantener y proteger la salud, juventud y vitalidad de las células y tejidos 'más visibles', de acuerdo con los expertos más autorizados y los estudios médicos de mayor actualidad.

Vitamina C, para no envejecer: El ácido ascórbico no sólo es un potente antioxidante, sino que contribuye a fabricar el colágeno, una proteína que forma parte del tejido conjuntivo, que une los demás tejidos y órganos del cuerpo.

Algunas buenas fuentes de vitamina C son el pimiento rojo, el melón cantalupo, las fresas, las coles de Bruselas, el pomelo, el kiwi, la naranja, el tomate cocido, los guisantes, la col lombarda y los fríjoles verdes.

Hierro contra la fragilidad: además de ocasionar la anemia, asociada a la palidez, la escasez de hierro también aumenta la pérdida del cabello y produce alteraciones en las uñas.

Este mineral se encuentra en la levadura de cerveza, el hígado vacuno, las semillas de girasol, los melocotones secos, las lentejas, la soya, las habas, las espinacas y hortalizas de hoja verde oscuro y el pan integral.

Agua, vital para la imagen: aunque no es un nutriente, en el sentido estricto de la palabra, puede considerarse no sólo el 'alimento' más importante para el organismo, sino también para la epidermis. Mantener un adecuado aporte de agua es fundamental tanto para mantener una correcta hidratación de la piel, como para evitar uno de sus principales enemigos: el estreñimiento, que aumenta la retención de toxinas en el cuerpo.

Zinc, para la reparación celular: este mineral es indispensable para los tejidos de crecimiento continuo, como el pelo, la piel y las uñas, y ayuda a combatir el acné. Fomenta la elasticidad de la piel y ayuda a evitar su envejecimiento, la celulitis y las arrugas.

Para consumir suficiente zinc hay que tomar germen de trigo, cacao en polvo, pipas de calabaza y girasol, piñones, filete de ternera, mariscos y moluscos, huevos, legumbres, cereales y quesos.

Proteínas, los 'ladrillos' de la belleza: el buen aspecto, igual que la salud de todo el organismo, dependen de un correcto aporte de proteínas. Algunas de ellas, como el colágeno y la queratina, forman parte de la estructura básica de los dientes, el pelo y las uñas.

Sus mejores fuentes: carnes rojas, pescados, huevos, leche y derivados, así como los cereales, legumbres y frutos secos y la soya, que es la única proteína vegetal completa.

Fibra, limpia por dentro y fuera: además de ayudar a combatir el estreñimiento, la fibra es una escoba que barre el intestino ayudando a eliminar las toxinas y desechos que de otro modo se acumulan, pasan a la sangre y se eliminan por otras vías, como la piel, la cual adquiere mal aspecto y un olor desagradable, debido a la intoxicación del organismo.

Abunda en los fríjoles, la soya, el salvado, el pan integral, los guisantes, la pasta integral, las coles de Bruselas, los albaricoques, higos y frutos secos, así como semillas de lino, cereales completos, legumbres y frutas con piel.

Vitamina A y betacarotenos, los reparadores: tanto la vitamina A, como los betacarotenos, ayudan a bloquear la acción perjudicial de las moléculas de radicales libres, que atacan las membranas de las células, fomentando su alteración, deterioro y envejecimiento precoz.

Están presentes en frutas y hortalizas verdes, anaranjadas, amarillas o rojas, así como en las carnes de res y ave, el aceite de pescado, los pescados grasos, la yema de huevo, la leche y los derivados enriquecidos.

Vitaminas B, aliadas del cutis: la B1 previene las cataratas, la B2 favorece la buena visión, ayuda a curar las llagas en los labios y la dermatitis seborreica y favorece la salud del cabello y las uñas; la B3 mantiene sana la piel; la B5 reduce las arrugas y retarda la aparición de canas; y la B8 favorece la salud capilar y dérmica.

Estas vitaminas están presentes en una amplia variedad de comidas animales y vegetales, desde cereales integrales, algas, huevos, verduras, frutos secos y legumbres, hasta carnes rojas, vísceras, leche, hígado y el pescado azul.

Conviene comer más alimentos que la contengan: leche y derivados, pescados grasos, aceite de hígado de pescado, conservas de atún, bonito, salmón, anchoas o sardinas en aceite, así como huevos y copos de maíz.

Vitamina E, el gran antirradicales: también contrarresta el envejecimiento precoz y las arrugas, junto con la vitamina C, así como la cuperosis, la fragilidad de los capilares, la hinchazón de las piernas, la flaccidez de los senos y la celulitis.

Se encuentra en la harina integral, los aceites vegetales, las espinacas, el brécol, el germen de cereales, el bonito o atún en aceite, las legumbres, los frutos secos, las semillas, las verduras verdes y la judía de soja.

Selenio: protege y desintoxica. Este mineral antioxidante trabaja, con la vitamina E, para neutralizar las sustancias oxidativas que atacan las membranas celulares y ayuda a eliminar unas partículas, llamadas peróxidos, que perjudican la coagulación y la piel.

Las mejores fuentes: alimentos proteicos, cereales completos, cebollas, pescados, mariscos, carne y vísceras, frutos secos, atún enlatado, pipas de girasol, ostras.

Ácidos grasos esenciales, hidratan y regeneran: para mantenerse sano, el cuerpo necesita recibir unas sustancias presentes en las grasas poliinsaturadas, que son las únicas que necesita extraer de los alimentos: los ácidos grasos esenciales ó AGE.

Los AGE (linoleico, alfalinoleico, omega 6, gammalinolénico, eicosapentaenoico, docosahexanoico) actúan sobre las células dérmicas, neutralizando la deshidratación de la piel y también evitan la descamación del cuero cabelludo.

Se encuentran en los aceites vegetales y de semillas, los pescados azules o grasos como las sardinas, atún, caballa, arenque, jurel, trucha o salmón, y en los frutos secos, nueces y alubias.

Más calcio, menos odontólogo: un buen aporte de calcio mantiene la salud de los dientes y fortalece la mandíbula, ayuda a evitar la gingivitis o inflamación y sangrado de las encías, que conduce al aflojamiento y caída de los dientes.

El calcio se obtiene consumiendo leches y derivados lácteos, cítricos, higos, piña, uvas y frutas del bosque, coles, algas, espinacas, apio, puerros, leche y requesón de soya, sardinas, boquerones y salmón en conserva, cuyo mineral se concentra en la raspa y las espinas.

Tomado de terra.com

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