Para hacer el lunch
de nuestros hijos debemos de seguir las mismas reglas de higiene que se aplican
para la preparación de todos los alimentos; sin embargo, debemos de tomar en
cuenta precauciones adicionales, ya que en el momento de que los perdemos de
vista, no podemos estar seguros con que tipo de cuidados traten ellos sus
alimentos, por lo que algunos cuidados extra nos ayudarán a estar más
tranquilas:
Agua y jabón,
los mejores aliados. Además de asegurarnos de lavarnos las manos
adecuadamente antes, durante y después de preparar el lunch, como cualquier
otro alimento, es necesario asegurarse que la superficie donde se prepara está
limpia y seca; así mismo cuida que todos los recipientes en los que se guardan
los alimentos, incluyendo la lunchera están en estas mismas condiciones.
Enseña a tus
pequeños a siempre lavarse las manos antes de comer su lunch; poner toallitas
húmedas en la lunchera los ayudará a llevar a cabo esta tarea.
Separa los
alimentos crudos de los previamente cocinados o preparados.
En casa y en las
luncheras los alimentos crudos como frutas, verduras o carnes frías, deben
estar separados de los alimentos ya cocinados. Asegúrate de lavar y secar las
frutas y verduras y mantenerlas en bolsas de plástico o contenedores para
evitar que se contaminen.
Los alimentos
preparados también deben mantenerse aislados, ya que la contaminación cruzada
de alimentos crudos y preparados es la principal causa de enfermedades por
alimentos.
Haz del
refrigerador tu mejor aliado.
Refrigerar los
alimentos es uno de los métodos que tenemos más a la mano para retrasar o
impedir que se echen a perder. Sin embargo, para conseguir que este objetivo se
lleve a cabo de manera óptima, debemos asegurarnos que su temperatura no sea
mayor a 4ºC. Para ello, también necesitamos hacer un buen uso de este
maravilloso electrodoméstico, manteniendo los alimentos que vayamos a dar a
nuestros pequeños por el mayor tiempo posible; es decir si preparas la lunchera
la noche anterior, procura incluir alimentos como yogurt, sándwiches o
alimentos preparados hasta el último momento.
Nada de sobras.
Aún cuando los
alimentos no se deben desperdiciar, pide a tus pequeños que nunca guarden los
alimentos más perecederos después de la hora del recreo, ya que el tiempo que
estos permanecen fuera del refrigerador es el peor aliado de los
microorganismos que pueden echarlos a perder.
El lunch permite
que nuestros hijos repongan la energía que han perdido durante el día. Estos
tips nos ayudarán a tomar las precauciones adecuadas para cuidarlos de
enfermedades aún lejos de casa.