Cuando tienes
problemas los hago míos y te ayudo, pero a otros les das las gracias.
Si estás
triste, al verte así me entristezco y te consuelo, pero tú ni te fijas, ni
notas la cantidad de lágrimas que recojo de tus mejillas.
Cuando estás
alegre, me alegro contigo y quisiera que supieras que estoy a tu lado para
que tu alegría perdure.
A veces
dices: "no tengo un amigo", y me duele saber que nunca me has buscado.
YO quiero ser
tu amigo sincero y fiel compañero, ¿por qué si aún no me has buscado ni
conocido, te expresas así?
¿Qué acaso
nunca has tenido la oportunidad de conocerme?
Pero muchos
son los que hablan de mí, y los que me han conocido se alegran cada día al
recordar ese momento.
Me alegro de
estar con ellos.
En la esquina
hablan de mí, en los templos hablan de mí.
¿Quisieras
abrirme las puertas de tu corazón, encontrarte conmigo y aceptarme como TU
AMIGO?